jueves, 26 de junio de 2008

Con sabor a sugus

Autores:
Elisa Agudo; Sonia Aldama; Luisa Antolín; Ana Añón; Inés Arias de Reyna; Rosario Barros; Elena Belmonte; Joaquín Bernal; Valentina Blanco; Carmen Cacho Ordaz; Isabel Cañelles; Álvaro Cerezo; Cristina Cerrada; Isabel Cobo; María José Code; Piti Corella; Carmen Cuevas; Elena Del Hoyo, Guido Eytel, Ana Fabregat; Esperanza Fabregat; Alfonso Fernández Burgos; Ignacio Ferrando; Emilia G. Fidalgo; David Gallego; Mila García Guerrero; Carmen García-Romeu; Carmen, Chema Gómez de Lora, Pablo Insua, Josheras, María La O, Lara López Fernández, Ángeles Lorenzo, Gabriela Llanos; Marisa Mañana; Juan Carlos Márquez; Chus Melchor,; Inés Mendoza; Pili Mera; Juanjo Meraplabra; Carlos Molinero; Beatriz Montero; Emilio Montero; Flor Moral, Elías Páez; Enrique Páez; Ismael Perpiñá; Luis Recuenco; Mar Redondo; Paloma Romero; Basilio Ruiz Cobo; Viky Ruiz; Javier Sagarna,; Pedro Sánchez Torrente; Cesarea Sánchez Turanzas; Valentina Sánchez Melchor (8 años; Victoria Santesmases; Amparo Seijo; Teresa Sotillo Rubio; Pilar Tesorero; Magdalena Tirado; Mariana Torres; Jesús Urceloy,; Enrique Valladares; Sonia Vélez; Berna Wang; Elena Yáguez; Fabricio Zamora,; Ángel Zapata.

martes, 17 de junio de 2008

"Con sabor a sugus" y fiesta sorpresa

"Con sabor a sugus"

Cuatro meses dedicados a la fiesta sorpresa para Enrique, que se merece eso y mucho más, y a la edición del libro “Con sabor a sugus” que tenía que estar listo para la fiesta del sábado 14 en la sala Clamores de Madrid. Como era una sorpresa no podía escribirlo en el blog.

“Con sabor a sugus. 15 años del Taller de escritura de Madrid” (ISBN 978-84-95327-03-1) es una recopilación de memorias de alumnos, profes y amigos de los 15 años del Taller de Escritura de Madrid que fundó Enrique Páez y que este año deja para dedicarse por completo a la Escritura. En el libro hay también fotos y recortes de prensa.

Al libro le he dedicado meses para la recopilación de material, escribir, la edición, la maquetación, a lo que se le unió la muerte del anterior ordenador ¿te acuerdas?, la imprenta, el libro de cómo contar cuentos y las actuaciones, de no haberme ido una semana de vacaciones hubiera reventado.

Ha merecido mucho la pena por ver la cara de Enrique y por la satisfacción de un trabajo bien hecho. Nos ha quedado muy bonito. Pero algo así no se hace solo, se necesita la ayuda de mucha gente, a los que quiero dar las gracias por tanto trabajo. Ellos son:

Mila García Guerrero. Mila, fue mi bastón de apoyo, cada vez que tomaba una decisión sobre la edición o sobre la fiesta le pedía consejo y a ella todo le parecía maravilloso. Gracias, guapa. No sabes todo lo que me ayudaste.

Javier Sagarna, que además de dirigir la Escuela de Escritores y dar sus clases, localizó antiguos alumnos de los que yo no tenía su dirección, me mandó fotos, videos y estuvo ahí cada vez que le enviaba un SOS. Muchas, muchas gracias Javier.

Isa Cañelles y Berna Wang que también me ayudaron a localizar a gente y estuvieron allí, al pie del cañón durante todos estos meses. (Berna te eché mucho de menos en la fiesta).

Chema Gómez de Lora. Gracias, Chemita, por comprar los sugus para Clamores (tenemos que hacer cuentas), por su propuesta de “si fuera…” y organizarlo, por participar en el libro mientras terminaba el libro teórico de Cómo escribir Literatura Infantil y un libro de ficción. Menudo curro, ahora sé lo qué es eso ;)

Carlos Molinero. Ay, Carlitos, qué agobiado estaba por las productoras que no dejaban de achucharle para que les entregara dos guiones. Le quitó horas al sueño para participar en “Con sabor a sugus”. Es un solete.

Piti Corella que le robó a su enfermedad de cansancio crónico un maravilloso poema dedicado a Enrique. Menudo esfuerzo. Eres cojonuda.

La artista Victoria Santesmases, por su disposición con sus bellas obras para poder utilizarlas como ilustraciones dentro del libro. Tardó un solo día en enviarme una selección de las obras de su última exposición. Además de intervenir con ideas para la cubierta. Así da gusto.

Antonio Garrido. El diseñador gráfico y creador final de la cubierta. Al que volví loco con mis idas y venidas. Menos mal que tiene muy buen carácter. Gracias por tus propuestas y tu profesionalidad.

Artes Gráficas Hontiveros de Béjar (AGH), que cumplió con los tiempos de entrega (algo difícil de conseguir con las imprentas) y por dejar una edición preciosa y muy bien rematada.


Elías y Emilio, que estuvieron llevando cajas, organizando la entrega de libros y haciendo las fotos de la fiesta.

Alberto Pérez (La Mandrágora), que iba a venir a cantar a Clamores para la fiesta sorpresa pero que al final le adelantaron una operación y estuvo todo el sábado enviándo mensajes al móvil para felicitar a Enrique mientras se recuperaba en la cama.

Y todos los que han participado en el último libro del Taller de Escritura de Madrid, el libro número 15, un total de 70 personas, que han logrado que salga un libro de memorias y gamberradas precioso y a los muchos que vinieron a la fiesta porque sin todos ellos nada de esto hubiera sido posible, por mucho que yo me hubiera empeñado.

Y por último dar las gracias a Enrique, por no enterarse de nada y aguantarme estos meses de regla histérica.

Crónica de la fiesta sorpresa

Las fiestas sorpresas tienen que ser ante todo una sorpresa. Por eso el sábado le propuse a Enrique ir a Madrid para ver la película “Aritmética emocional”. Era la excusa para llevarle a la fiesta que para él era una sorpresa. Pero la sorpresa me la llevé yo. No quiero ir a Madrid –me dijo y siguió untándose la mantequilla en la tostada-. Y por más que le vendí la película, nada, siguió aferrado a su taza de café y al "de aquí no me muevo”. Así que le di en la cabeza con el libro “Con sabor a sugus” y le dije que le estaban esperando en Madrid para la presentación del libro. En estado de shock y sin acabarse el café le saqué de casa y con las prisas olvidé mi móvil.

Había imaginado muchas formas de darle el libro: envuelto en papel de regalo, con una copa de vino, atado en un lazo rojo, pero nunca imaginé al estilo Obelix.

Antes de la fiesta…

A las 18h del sábado había quedado en la sala Clamores para las pruebas de sonido y para traer unas cajas de libros. Pero cuando llegué no había aparecido ni Cristo. A las 18:15h terminé un sudoku. El primero en aparecer fue Javier Sagarna, y después llegaron los demás: Emilio, Elías, Carlos, Mila, Chemita, Urceloy. Fuimos directos a tomarnos unas cervezas en la barra, ni pruebas de sonido ni ensayos, cervezas. Los nervios flotaban en el ambiente. Carlitos estaba aterrado con la idea de subirse al escenario. Mila decía que había escrito una bobería y que era mejor no leerlo. Javier insistía que necesitaba tres cervezas más para cantar a pelo el “Yo soy aquel” que le había pedido.

Llegó la gente…

En Clamores nos reunimos un buen número de personas. Enrique no dejó de sonreír y firmar libros. Es que se lo merece, joder -decía Isma emocionado. Allí estuvimos muchos: los 70 participantes del libro; los del jueves: Elena Yáguez, Héctor, Flor, Pableras, Teresita, Isma, Pepe San Leandro; representantes de la familia online: Pilar, Cesi, su chico, y su peque, Ana Añón y su chico; Germán, Isa y sus dos peques, que además de la zampada a sugus, se partieron de la risa al oír cantar a Enrique y a Javier Sagarna “Yo soy aquel” de Rafael; Gabi Llanos, Lara López y Jose Carlos, Germán Sánchez Espeso, Tito, Sonia, Javier, Elena, Chitín y sus 87 años, Jorge, Alma, Emilio Guzmán, Jose y Luisa Mari, Carmen García-Romeu, Alfonso Fernández Burgos, Zapata e Inés con su carnet de la CNT, Marisa Mañana, Paloma Vallhonrat que me confesó que le hubiera gustado hacer la cubierta del libro y un largo etc.

Las intervenciones en el escenario…


Chema habló de las cosas que haría Enrique si éste se perdiera en el bosque, una de las cosas que haría sería buscar azucarillos y la lista de alumnos del Taller. Mila dijo que si Enrique fuera el próximo candidato a la presidencia del PP pondría a Espe en un instituto de Vallecas y cambiaría el nombre de Partido Popular por PaPi; Partido Picante o PaPo; Carlitos contó que Enrique era el maestro Jedi que toma a su cargo a aprendices Padawan y habló de su viaje iniciático de novela, novela que aún no ha acabado y que amenaza con terminarla este año, al otro lado del río dentro de una tienda de campaña. Urceloy leyó su “Ëgloga pastoril- espero que no muy silbada- en loor y prez del muy afamado caballero Don Enrique Páez: redentor de paciencias, alivio de incultos y consejos de ciento”. Todo en rima de ez, az, iz y oz.

Luego cantaron Enrique y Javier Sagarna “Yo soy aquel” en pelotas, sin música, ni na´. Fue una encerrona. Falló que en Clamores no hubiera karaoke. Es indescriptible. Mejor escúchalo y disfruta.



Cerró la fiesta Fernanda Cabral con su voz dulce y sus canciones brasileñas acompañada a la guitarra por Pájaro.

La cena...
Cenamos en el italiano, La Gata Florade la calle San Vicente Ferrer. Eramos 60 personas, toda una manifestación por la calle. Cenamos muy rico. Enfrente de la Gata Flora hay una librería "Tres rosas amarillas" que la llevan unos chicos amigos a su vez de gente del Taller, muy majos, que nos invitaron a unas copas de vino y a tarta de chocolate después de la cena, eran las 12h de la noche. Si puedes pasate por la librería, te gustará.

Terminamos cantando en un karaoke, cerca de la Gran Vïa. Isa Cañelles, Inés Arias de Reyna, Amparo Seijo y Mariana Torres cantaron “Resistiré”, Enrique se marcó dos canciones de Jeanette, mientras Magdalena le coreaba desde el sofá.

Inolvidable

viernes, 13 de junio de 2008

República Dominicana II


En una escapada a la ciudad de Higüey, nos montamos en un autobús local y nada más arrancar el conductor apagó la radio y empezó a hablar un predicador:

-Vamos a darle gracias a Dios para que tome el poder del volante. Demos gracias a Dios para que tome el cuerpo del conductor. Gracias Dios.

Ostris -pensé- a que nos matamos.


-Demos gracias a Dios porque lleguemos sanos y salvos a nuestras casas, a nuestros trabajos. Gracias Señor. Dice la palabra: estamos en el mundo por un milagro de Dios.

Ya sabía yo que lo de las cigüeñas no era un cuento.

República Dominicana I

Aeropuerto de Punta Cana

Me lo he pasado muy bien en República Dominicana. Un viaje muy aconsejable para descansar.
Aquí va una pequeña crónica del comienzo del viaje.

Estuvimos una hora dentro del avión antes del despegue. Algunos aprovecharon el tiempo para rellenar hojas de reclamación, y pedir indemnizaciones. Una espontánea se puso en medio del pasillo del avión con una mascarilla de oxígeno y nos hizo una performance improvisada de como se ahogaba.

La primera impresión al salir del avión en Punta Cana fue un manto de humedad que se te venía encima. Y la segunda fue de vértigo. La escalera de metal que habían colocado pegada a la puerta del avión se meneaba más que un andamio mal sujeto. La señora mayor que iba detrás mío se aferró a la puerta del avión, y se negó a bajar por esa escalera. Vamos mamá – le dijo su hija con un bebé en los brazos- si nos matamos, nos matamos todos a la vez. A punto estuve de unirme a la señora.

En la aduana, cuando aún estás aturdida por el viaje de 8 horas, hambrienta, con el pelo enmarañado, te abrazaba a traición una chica disfrazada con traje regional y te hacen una foto. Una foto que te regalan por 3 dólores como recuerdo de lo espantosa que una está tras diez horas de avión. Luego te vacian el monedero con un impuesto de entrada de 20 dólares o en su defecto 20 euros, que para ellos es lo mismo.



El guía del autobús nos pidió que le cambiáramos los céntimos de euros que había ido ahorrado por billetes porque según nos contó en el Banco por 50 euros en monedas le daban al cambio la mitad de pesos dominicanos que si llevaba esos mismos 50 euros en billetes. Con billetes le daban muchos más pesos. ¡Qué cosas! Y de pasó nos confesó con un guiño que con esos pesitos de más se podía dar unos bailecitos, y beberse unas cuantas mamajuanas.

La República Dominica tiene playas de arena blanca, palmeras espigadas, mar turquesa, y calor, mucho calooor. Calor de los de verdad, de los que te hacen sudar. Calor, calor. Y para mitigarlo una carta de cócteles ricos-ricos, como diría Arguiñano: margarita, daiquiri, piña colada y coco loco.

En una tienda encontré un acondicionador de pelo de esperma de ballena. ¿Desde cúando el esperma es un acondicionador? Y otro acondicionador de pelo con nombre explosivo "La Bomba" estaba hecho con goma de neumático y me aseguró la chica de la droguería que era muy bueno para la caspa. Olía a muerte.

Anécdotas a parte, yo me dejé mimar por el agua calentita del mar, por la brisa caribeña, por los cócteles dulces que enfriaban el cuerpo, por la salsa, por la tranquilidad de la hamaca, las frutas tropicales y las fiestas.

jueves, 29 de mayo de 2008

Sube el calor


Ha llegado el momento de perrear. No es que haya acabado de escribir el libro, qué va. Aún me queda, como dice Pedro, las coletillas, las correcciones, y un largo etc. Gracias a todos por los ánimos, se agradecen un montón.

Lo que sí acabé fue el taller de poesía para niños. Yoana, la bibliotecaria, nos hizo unas tarjetas identificativas tan chulas que la mía no me la quité hasta llegar a casa. Aquí os dejo un poema que hicieron los peques en el Taller:

El monstruo de la biblioteca
come mucha manteca
por eso le ha salido
cinco ojos y una peca.

Como decía, llegó el día del gran parón. Vacaciones. Hoy tomo un avión con super Enrique a República Dominciana durante una semana. Me espera mala vida:

Mojitos en la playa, música caribeña, días de sol, sin móvil, sin internet. Perreo, perreo.

Tengo miedo que en España no vuelva el verano. El año pasado hizo tanto frío que no me pude bañar en el mar. Así que voy cargada con ganas de sudar calor.

Hasta la vuelta.


viernes, 23 de mayo de 2008

Estoy acabando

Qué agobio, qué agobio. Pero ya estoy a puntito de acabar el libro de cómo contar cuentos. Ya llevo 80. 274 palabras. Y a este ritmo, en 6 días acabo.

Al principio escribía 600 palabras diarias, de ahí pasé a 1500 y ahora estoy en las 3000 al día. Es como una carrera cuesta abajo, cada vez más rápido. Parecerá una bobería pero cada día, después de escribir, miro el contador de Word para saber cuantas palabras he escrito. Es algo así como mirar el pañuelo después de sonarse los mocos o mirar la taza del wáter después de vomitar.

Y después de vomitar palabras me relajo leyendo vuestros blogs y aunque no me queden fuerzas para escribir comentarios quería deciros que os sigo leyendo y también quería daros las gracias, por estar ahí y por ayudarme a desconectar al final del día.

Gracias y besos.

lunes, 19 de mayo de 2008

Cocer un huevo

Emilio me envia esta curiosa receta para cocer un huevo.

Se necesita:
· 1 huevo.
· 2 teléfonos móviles.
· 65 minutos de llamada entre ambos teléfonos.

Montamos algo parecido a lo de la imagen:


Iniciamos una llamada entre los dos móviles y los dejamos durante 65 minutos aproximadamente.

Los primeros 15 minutos no pasa nada.
A los 25 minutos el huevo comienza a calentarse.
A los 45 ya está caliente.
Y a los 65 ya estará cocinado.


La radiación emitida por los móviles es capaz de modificar las proteínas del huevo.

Quizá modifique también nuestro cerebro.

domingo, 11 de mayo de 2008

Lo mágico


En la primera planta del mercado de abastos, junto a la panadería, el abuelo Emilio tenía un tenderete donde vendió todo tipo de historias a tres pesetas. Sobre todo triunfaba con sus “1002 secretos de la Ruta de la seda” que decía que eran más importantes que las “Mil y una noches” porque los suyos tenían un cuento más. Los vendía a modo de fascículos de la época, uno al día. Y siempre a la misma hora, las cinco de la tarde. Allí acudían los niños a comerse un cuento por merienda. Le escuchaban embobados y eso que el abuelo Emilio tenía cara de mala leche.

De él aprendí que las verrugas en la nariz salen por no comer manzanas, que a los peces se les pesca por bocazas, que la Luna sabe a queso y que el lobo de Caperucita existe de verdad y va disfrazado de hombre normal que te sonríe, te da un caramelito y luego te come.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Las cosas de vivir en el campo


Un eucalipto inmenso amenaza con caerse sobre el tendido eléctrico de nuestra casa. Y como vivimos al lado de un río estamos controlados por Medio ambiente, la Confederación hidrográfica y Patrimonio, ya que hay un puente romano que lleva a la casa. El puente romano está considerado patrimonio nacional. Total nada.

El vecino, un adinerado cacique de la zona, asegura que Patrimonio no tiene ni idea y que ese puente no es romano porque lo hizo su abuelo con sus manitas. En fin.

El eucalipto a punto de caerse está en el terreno del vecino, del adinerado. Y éste dice que para poder cortar el árbol tengo que enseñarle una autorización de la Confederación hidrográfica. La Confederación Hidrográfica le pasa la pelota a la Compañía Eléctrica. La Compañía Eléctrica dice que la autorización la tiene que dar Medio Ambiente y Medio Ambiente después de hacer fotos al árbol y un informe que costó 87€ le pasa la pelota a la Confederación Hidrográfica. Y vuelta a empezar.

En lo único en lo que están todos de acuerdo es en afirmar que si el árbol se cae la responsabilidad civil y los gastos correrán por nuestra cuenta. ¡Ole y ole!

Las cosas de vivir en el campo.

domingo, 4 de mayo de 2008

Réquiem

Se murió.

HP, mi ordenador, murió hace días de un costipado. Salí a la terraza con él y de repente, estornudó. La pantalla fue cambiando de color y se fue apagando hasta llegar al negro más profundo. Intenté reanimarlo, allí mismo, con el boca a boca, le hablé, apreté el botón de inicio, le puse respiración asistida. Pero nada, no se encendió ni la más mínima bombilla. No me dio tiempo a recuperar nuestros recuerdos, no pude despedirme de su memoria, y todavía hoy sigo sin recuperar el disco duro.

Ahora mismo le estarán haciendo la autopsia. Aún no se sabe la causa de su muerte, si fue por un virus, un simple costipado o de puro viejo.

Mañana iré a por su cuerpo. Con suerte recogeré sus objetos personales, si se ha logrado recuperar algo del disco duro. Luego llevaré sus restos mortales al cementerio chatarrero.

En los cinco años que hemos compartido juntos, recibió golpes en los viajes, una inspección en el aeropuerto de Barajas donde casi le dejan medio paralítico. Logró no quemarse con una sobrecarga. Recuperó las constantes vitales tras un accidente con un vaso de agua. Y guardó mis documentos como un gran tesoro contra intrusos internautas.

Me da hasta pena haberlo sustituido ya por Vaio sin haberle dado aún sepultura.

Se ruega un clic por su alma.

"Requiem eternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis"

domingo, 20 de abril de 2008

Almaty (Kazajistán)

En bizarros sin interrupción se está votando ahora por la ciudad más bizarra.

Desde aquí mi voto a la ciudad de Almaty, donde destinaron como ingeniero a mi hermano. Que se queja porque dice que nunca hablo de él en el blog.

Éste es el testimonio de Emilio:

Para ciudad bizarra la mía.

Aún me acuerdo cuando me dijo mi madre:

-Yo voy a Almaty a verte.
-Mamá, que esta ciudad no es como Europa esto es Asia Central.

Pero nada, allá estaba yo esperando en el aeropuerto a unos padres ilusionados de ver donde vivía su hijo. Tardé solo 4 horas en enseñarles la ciudad.

¿Exagerado? Nada más lejos de la realidad. Almaty es una ciudad creada en la Unión Soviética que se quiere hacer un hueco en el mundo actual, un mundo 30 años adelantado.

-Papá, éste es el parque central, donde está la catedral y ahora nos vamos a ver la plaza de la República y terminado.

Lo mejor es cuando le enseñé a mi padre el calzado de nuestro taxista. ¡Descalzo! ¡Estaba descalzo el jodido! Y lo mejor es que frenaba el coche LADA -de hace 25 años- con el dedo gordo del pie derecho, qué caña.

La comida de este paí­s musulmán no tiene nada que ver con la que tenemos en occidente. Es una comida que se descubre hasta el tercer día. Ya que un paí­s que fue nómada toda su vida no puede tener una cultura culinaria.

Mi padre terminó su visita a la semana diciendo:


- Ay Emilio, ¿qué has hecho a tu empresa para que te trajeran aquí?

Y yo añado que a mi hermano se le ha olvidado decir que:

1.- Una de las exquisiteces de la comida del país son los huevos de caballo rebozados.

2.-Que las paredes de las casas son puro hormigón armado y no se puede clavar ni un triste clavo.

3.-Que solo hay 1 gran avenida bien asfaltada, donde están las embajadas y es el único lugar donde los ricos pueden pasear los ferraris. Que no pueden alcanzar más de 50km porque está lleno de semáforos.

4.-Que hace un frío de pelotas. Mínima -50º bajo cero y máxima -40º bajo cero, en invierno.

5.-Que hay un mercado central que consiste en angares con montañas de dos pisos de ropa, zapatos, bolsos, abrigos, amontonados encima del suelo. Todo de marca a precios chinos.

6.-Que son tan hospitalarios como pesados.

7.-Que las carreteras no tienen bollos sino cráteres en el asfalto.

8.-Que el chófer de Emilio iba armado hasta los dientes. Español=dinerito=soborno=dame todo lo que tienes cabrón o te meto en la cárcel.

9.-Jesús, un amigo y viajero solitario que se acababa de recorrer Libia, Irak, Irán y Afganistán, al visitar a Emilio en Almaty le dijo: tío, esto es feo de cojones.

viernes, 18 de abril de 2008

Fe


Leyendo la última candidatura de la ciudad más bizarra, dedicada a México, me acordé de una tarde calurosa en Oaxaca.

Para protegerme del calor asfixiante entré en la iglesia del poblado de Santa María del Tule en Oaxaca, México. Allí encontré un cartel escrito a mano encima de la pila bautismal, que decía:

"fabor de no vever el agua"

Así que ni la probé. Me senté en la última fila de bancos de la iglesia para descansar con la mirada perdida en un San Juan con rasgos aztecas. Solo estábamos una señora rezando y yo hasta que entró una pareja de indígenas descalzos.

Él se retiró el sombrero y se santiguó. Ella clavó una rodilla en el suelo y se santiguó también. La mujer cargaba a sus espaldas un bebé dormido sujeto por una gruesa tela de vivos colores. Se acercaron al San Juan Evangelista. Ella encendió una de las velas que había junto al Santo, mientras él se santiguaba una y otra vez.

El cura les vio desde la puerta de la sacristía y caminó hacia ellos. El sonido de lata vacía de la suela de madera de sus zapatos resonaba por toda la iglesia. De un soplo apagó la vela que había encendido la mujer. Les señaló un cartel que ponía “50 sentimos”, y les recriminó su conducta:

-Para platicar con Diosito hay que poner la moneda a la vela.

El hombre arañó bajo su poncho y sacó una moneda. Y allí quedaron los dos, arrodillados ante la vela con la cabeza del bebé colgando a la espalda de la mujer.

Y yo salí de allí, no fuera a ser que me multara por usar el banco sin fe cristiana.

domingo, 13 de abril de 2008

Silencio

Silencio, la función va a comenzar.

-¿Qué es silencio? -pregunta un niño.
-No hablar -contesta la madre poniendo el dedo en los labios.
-Y por qué no dice CÁLLATE.

El niño tenía razón, el silencio es "cállate". El silencio en sí no existe. Existe tu silencio, tu boca cerrada, tu inmovilización. Pero lo que te rodea sigue vivo y hace ruido.

En el último taller de cuentacuentos hicimos el ejercicio "del silencio". Se tumbaron sobre alfombras, con unos almohadones grandes bajo la cabeza. Como la sala era espaciosa estaban separados los unos de los otros al menos metro y medio. No se podían tocar. Apagué la luz y cerraron los ojos durante 3 minutos. Tenían que anotar en la cabeza lo que oían.

Escucharon el despertador del piso de arriba. La cafetera exprés del bar de enfrente. Los frenos de un coche. El pulsador del portero automático. Alguien golpeando con los dedos las ventanas del Taller al caminar. Unos tacones. Una bici. Los gritos de dos niños. Una madre llamando a uno de ellos. Dos señoras conversando. La puerta del portal cerrándose. Otro coche. Una sirena, de una ambulancia quizá. El rugir de una moto. Un grupo de jóvenes dando voces. El botar de una pelota. Agua bajando por las cañerías. Coches pitando a lo lejos. El movimiento de alguien de nosotros. Una respiración fuerte y prolongada. Otro coche.

Todo esto en tres minutos.

Se me hace difícil imaginar que pasará por la cabeza de un preso con ojos y boca tapada, en una celda húmeda sin saber dónde se encuentra, ni quien está al otro lado del muro.

viernes, 11 de abril de 2008

Ya no llueve

Hoy ha dejado de llover, menos mal. Ya podemos guardar las planchas de hierro que hicimos para evitar que el agua entrara en casa.

La casa está a escasos 5 metros del río. Además tenemos una presa hecha en el río que en estos casos hace una especie de embalse a lo bestia.

El año pasado llovió tanto que sólo faltó 15 centímetros, medidos con metro, para que el agua entrara en la cocina. Y en la televisión venga a salir noticias de casas inundadas, pueblos arrasados por riadas, gente ahogada. Y entré en pánico. Fue ahí cuando encargamos las planchas de hierro.

-Que eso es imposible, hombre –dijo el herrero- que el agua no va a entrar en la casa, te lo digo yo. Si entra, yo me afeito los huevos.

En fin, que aunque se empeñaba en que no hacía falta las planchas, terminó haciéndolas. Más que nada para dejar de oírme.


Este es el cauce normal del río, durante todo el año.

Y así estaba ayer. Es el mismo tramo del río que ves arriba.

El año pasado, el río arrastró troncos y más troncos de árboles enteros. En uno de ellos iban montados dos ratoncitos aterrados. Les hicimos una foto pero apenas se les ve. También bajó una lavadora, que no sé de donde pudo salir. Dos puertas de coche. Una vaca, como lo lees, una vaca viva. También se llevó a Ringo, que era un cachorro. Le rescatamos 500 metros río abajo.

Vamos, que por el río había más circulación que por el Mississippi de Huckleberry Finn.

martes, 8 de abril de 2008

Abracadabra

Jesús, un niño de 7 años del taller de magia que estoyimpartiendo en la Biblioteca Pública de Salamanca, se acerca con una sonrisa en la boca.

-Bea, se me olvidaba. Te he traído esto.

Y saca del fondo del bolsillo del pantalón una flor aplastada.

-Gracias, Jesús.

Eduardo que es un trasto, mira a Jesús, me mira, levanta una ceja y salta:

-Y yo, ¿puedo ser tu novio?

-Pelota -protesta Ana-. Beeaaa, Edu me ha pegado.

-Bueno, vamos a hacer la varita mágica.

-Mejor, me la llevo -dice Jesús que anda preocupado por el estado de la flor- y la meto en un vaso con agua para que reviva.

Al cabo de diez o quinde minutos, Jesús regresa con la flor dentro de un vaso de plástico con agua.

-El jueves arranco otra flor con tierra y raíces para que no se muera y te la regalo. ¿Vale?

-Vale

Eduardo vuelve al ataque.

-Y con esta varita –afirma- voy a convertir un pez en tiburón.

- Estupendo.

Eduardo regresa a su mesa con una sonrisa en los labios y pega un empujón a Héctor que protesta. Ana me pregunta si podrá convertir a su hermano en sapo. Sandra, que le escucha, grita que ella quiere convertir a su prima en mosca. Héctor, un jugete en descapotable.

-Pues yo, pues yo –interrumpe Sergio- quiero una nave espacial con dos asientos.

-Primero terminamos las varitas y luego hacemos experimentos -digo a los veinte niños.

Eduardo se levanta de la mesa de nuevo y se acerca a mí con la nariz arrugada.

-¿Y cómo voy yo a convertir el pez en un tiburón?

-Ya veremos.

Eduardo se queda un momento en silencio con la mirada perdida en la caja naranja y al final me dice:

-A lo mejor un tiburón es muy grande para mi habitación. Mejor le hago cocodrilo que será más fácil.

jueves, 3 de abril de 2008

Radio Hervás

Esta mañana Marcos me entrevistó en Radio Hervás. Abrió el espacio con "Cuéntame un cuento" de Celtas Cortos con Willy de Ville, que yo no conocía. Una buena versión.

Hablamos acerca de que:

  • Es necesario potenciar la animación a la lectura en Extremadura.

  • Se puede vivir del cuento.

  • Contar para niños es mucho más difílcil que contar para adultos.

  • Mi libro "Tengo 3 mamás" fue un escándalo en Villanueva de la Cañada y el alcalde prohibió literalmente que contara esa historia por subversiva.

  • Los cuentos populares y los contemporáneos no son incompatibles. A los niños les siguen gustando los cuentos de siempre: Los tres cerditos, Caperucita Roja, El gato con botas.

  • Las nuevas tecnologías se pueden compatibilizar con la escucha de cuentos.

  • No hay gran diferencia entre los niños de Madrid y los de Hervás. En ambos casos los niños tienen acceso a las nuevas tecnologías: internet, play, televisión; y una educación muy similar.

  • Los abuelos apenas cuentan cuentos a los niños. Pertenece más al mito que a la realidad.



    Marcos Díaz, para los que no le conocéis, es un hombre orquesta. Lleva la Radio de Hervás, es el encargado de sonido, el que hace las entrevistas, recopila las noticias de la comarca, lleva El Diario del Ambroz, escribe más de la mitad de los artículos y tiene tiempo hasta para entrevistarme.
  • domingo, 30 de marzo de 2008

    Excursión en el Jerte

    Vamos a ver cerezos. Y con esa idea nos montamos los cinco en el 4x4 de Jaime. Yo llevaba unas botas camperas con tacón.

    -Vamos solo a ver cerezos. ¿No? - pregunté
    -Claro, claro -me respondió Rosa que se plantó zapatitos con lazo y plataforma.

    Antes de aparecer el primer cerezo del valle, Rosa vio por la ventanilla del 4x4 unas manchas marrones en la montaña.

    -Cuántas casetas de aperos hay aquí.
    -Que no -le corrigió Alberto- que son vacas, una urbanización de vacas.

    Y tras las vacas los primeros cerezos en flor. Disparamos las cámaras: una, cinco, diecisiete fotos. Aquello era un cuadro espectacular de árboles llenos de pelusa.


    A Enrique se le iluminó la mente y recordó que había leído en no recordaba dónde que allí estaba la Garganta de los Infiernos. Y allá que fuimos.

    4 km de ida y 4 de vuelta, 8 km en total de caminata a pie, montaña a través, para llegar a la gargantita dichosa de los Infiernos. Y yo con botas con tacón.

    En mitad del camino encontramos en una roca un guante rojo. Jaime con sonrisa maliciosa colocó 1 euro encima del guante. Nos escondimos detrás de unos árboles y esperamos. Los excursionistas miraban el guante, el euro, murmuraban y se iban sin tocarlos.

    -Ésta es la sociedad de la opulencia -susurró Enrique.

    Abandonamos allí el guante y el euro y continuamos caminando 2 km más hasta llegar a la espectacular garganta.


    Jaime y Alberto se quedaron en calzoncillos y se lanzaron estilo bomba al agua gélida de las pozas. Primero se les cortó la respiración y luego juraron en arameo por Judas y su madre.

    Tres segundos duraron dentro del agua. Lo justo para hacer la foto.

    De regreso nos preguntábamos que porcentaje de posibilidades habría de que el euro siguiera sobre el guante. Si el euro hubiera estado en China, Perú o Etiopía no habría durado ni un segundo. ¿Y aquí?

    Al llegar a la roca vimos el guante rojo y del euro ni rastro.

    -Uf, menos mal -dijo Enrique- somos una sociedad normal. Ya me estaba preocupando.

    -¿Vosotros habríais cogido el euro? -preguntó Jaime.

    La respuesta fue unánime.

    -Por supuesto.

    miércoles, 26 de marzo de 2008

    Charlas de bar

    Esta mañana, antes de contar cuentos a los bebés de las escuelas infantiles en la Biblitoeca Pública de Fuenlabrada, me estaba tomando un café con leche y leyendo el periódico cuando detrás de mí escuché como intentaban solucionar el mundo.

    Eran las nueve de la mañana y estaba en el bar “El Río”, como decía tomándome un café antes de empezar a contar cuentos, cuando un hombre con pelo engominado y zapatos relucientes entró saludando a gritos.

    -Buenos días, Tino. Lo de siempre, ¿no? -le preguntó la camarera tras la barra.

    Lo de siempre era un café con leche y una copa de coñac. Al fondo de la barra había otro hombre con barba de tres días, sentado en un taburete de la barra con las piernas cruzadas y un cigarrillo colgando entre dientes amarillentos. El engominado se acercó hacia él y le dióuna palmada en la espalda.

    -¿Qué pasa Luis? -le gritó.

    El tal Tino, el engominado, se sentó a su lado en otro taburete. Cogió el periódico abandonado en la barra, y empezó a hablar con la seguridad de quien va a salvar el mundo.

    -¡Joder, qué aviones! ¡Fíjate! –Tino le enseñó una foto del periódico- Si tuviéramos aviones como éstos se acabarían las guerras.
    -¿Y eso?
    -Porque son la hostia y como son la hostia nadie puede con ellos. Estos aviones te meten un pepinazo y se acabó el planeta.
    -Joer, tío. -Luis se rió con tos.
    -Cuando pilotas un avión de éstos lo primero que pasa es que sube una ala. El avión se eleva 20 metros o quizá 30. Pero vamos, la diferencia será de metros.
    -Joer -Luis exhaló el humo por la nariz.
    -Y luego sube el otra ala y se nivela el avión.
    - ¡Ah!, por eso no se caen. Joer.
    -Estos aviones -continuó Tino el engominado- Suben, suben y vete a frenarlos. Van a toda leche y en automático, ¡eh! El piloto se puede echar a dormir.
    -No jodas, ¿en automático?
    -Sí, sí. Estos aviones japoneses son la hostia. Te lo digo yo.

    Luis se rascó la cabeza y cambió el cruce de las piernas.

    -También habrá aviones alemanes, como los coches ¿no? -dijo al fin.
    -Buah, no compares un motor con otro. Los japoneses con los ordenadores y los digitalización esa son la leche, la leche -Tino lanzó la colilla al suelo.
    - ¿Quiénes, los ordenadores o los japoneses?
    - Los aviones.

    La camarera les retiró las tazas de café y las copas.
    - Venga, aquí nada de vacile, ¿eh? A trabajar y menos palique. Que todavía son las nueve y ya estáis con bobadas.

    Los dos hombres guardaron silencio. Tino se pasó la mano por el pelo engominado y encendió otro cigarrillo. Dio dos caladas profundas con la mirada perdida en el techo.

    Les miré y me entró la duda: ¿Decidirán también los políticos entre charlas de café y copas de coñac?

    sábado, 22 de marzo de 2008

    Quinta das Laranjerias

    El jardín huele a naranjas y los caracoles hacen carreras entre las calas.

    -Bom dia -la vecina ha cerrado la verja de su jardín y se aleja en bicicleta.

    El tiempo se ha parado en Murtosa. Las señoras mayores llevan el cabello canoso recogido bajo un pañuelo de color oscuro. Protegen las pantorrillas del frío con medias de cristal que les oprimen la carne hasta dejarles una marca en la piel. La vecina se aleja pedaleando en la bicicleta de grandes ruedas con sus zapatillas de tela y suela de cartón.

    -Bom dia -me despedí de ella con la mano.

    El tiempo se ha parado en Murtosa. El jardín huele a campo. Salgo de la casa en el mismo momento que las cinco iglesias forradas de azulejos doblan las campanas y rompen los gritos de las gaviotas. El tiempo se ha parado y los pescadores hace tiempo que se marcharon en sus barcas a pescar.

    Paseo con la bicicleta, y escucho en el MP3 la voz envolvente de Mariza. Pedaleo hacia al puerto Cais do Bico, donde las mujeres fruncen las redes rotas sentadas en el suelo con las piernas abiertas. Un tractor me adelanta por la izquierda. A lo lejos dos hombres con sombrero y camiseta de tirantes pintan una barca. Sigo pedaleando. El cemento de la carretera se transforma en adoquines irregulares y el sillín se me clava entre las piernas. Paso por delante del barco pirata, un barco de madera varado en el puerto, con el mástil carcomido por la sal y el viento. Tiene un gran roto en la bodega por donde cabría la cabeza de una ballena. Las ruedas de mi bicicleta traquetean al pasar de los adoquines a las piedras pequeñajas del camino.

    El viento sopla fuerte, inclino mi cuerpo hacia delante para romper la pared de aire. Sigo pedaleando hasta llegar a la arena donde se junta con la ría. Allí abandono la bicicleta. Dentro de un coche una pareja contempla el bello horizonte. Es muy común en Portugal ver a través del cristal del coche. Me siento en una piedra y miro la lengua de mar que se mezcla con el río. Una motora a lo lejos recorre la ría y un moliceiro se adentra en mar abierto. Respiro, el aire tiene sabor a espuma de sal. Me abrocho el abrigo, el viento me enfría el cuello.

    El tiempo se detuvo en Portugal.

    martes, 18 de marzo de 2008

    Bea en Cosmopolitan

    Te confieso que me hacía mucha ilusión salir en la revista Cosmopolitan, esa que compraba de adolescente. Guau, voy a salir en el reportaje “profesiones de cuento” en Cosmopolitan, me dije. Ya he salido en otras revistas, televisión, radio pero no en Cosmopolitan: la revista en la que salen las super super guapas, las modelos, la revista de mi adolescencia.

    Allí me ves desde hace tres días, buscando en tiendas y gasolineras la revista Cosmopolitan del mes de abril. La redactora me dijo que salía a mediados de marzo y llevaba desde el sábado 15 buscando la revista. El texto ya sabía como sería más o menos pero la foto no.


    El fotógrafo me hizo no sé cuantas fotos: de perfil, de frente, sonriendo, con muñecos, sin muñecos, con gorro, sin gorro, con el brazo en alto, de pie, sentada, con las piernas juntas, el cuerpo hacia adelante, la cabeza torcida, la cadera inclinada, la sonrisa de aquí no pasa nada y la mirada de "¿yo retorcida? Que va, esto es natural". Por cierto, en las sesiones de fotos de modelos la naturalidad NO EXISTE.


    En fin, que esta tarde entro en la tienda. Encuentro por fin la revista Cosmopolitan de abril, el corazón me golpea en la garganta, la sangre circulaba en Fórmula 1. Abro la revista. Me busco. Me encuentro. Abro la página 144 y...



    ¿Quién es esa? ¿Soy yo? Buuueno, síííí. Pero que mal salgo, con una ceja más alta que otra y esa mano a la virulé que parezco el Papa esperando que le besen la mano. Me intentan consolar: Que no, que no está tan mal, que va. Pero yo he notado que al ver la foto han tardado tiempo en decir algo. Si hasta la chica de la tienda que me conoce me pregunta: "¿Sales aquí?" "Sí", le digo. "¡Ahhh!", me responde mirando la foto.



    Leo el reportaje, está muy bien, sí muy bien. ¡Pero la foto! Nada, que no estoy contenta con la foto.


    Ains.