domingo 11 de mayo de 2008

Lo mágico


En la primera planta del mercado de abastos, junto a la panadería, el abuelo Emilio tenía un tenderete donde vendió todo tipo de historias a tres pesetas. Sobre todo triunfaba con sus “1002 secretos de la Ruta de la seda” que decía que eran más importantes que las “Mil y una noches” porque los suyos tenían un cuento más. Los vendía a modo de fascículos de la época, uno al día. Y siempre a la misma hora, las cinco de la tarde. Allí acudían los niños a comerse un cuento por merienda. Le escuchaban embobados y eso que el abuelo Emilio tenía cara de mala leche.

De él aprendí que las verrugas en la nariz salen por no comer manzanas, que a los peces se les pesca por bocazas, que la Luna sabe a queso y que el lobo de Caperucita existe de verdad y va disfrazado de hombre normal que te sonríe, te da un caramelito y luego te come.

miércoles 7 de mayo de 2008

Las cosas de vivir en el campo


Un eucalipto inmenso amenaza con caerse sobre el tendido eléctrico de nuestra casa. Y como vivimos al lado de un río estamos controlados por Medio ambiente, la Confederación hidrográfica y Patrimonio, ya que hay un puente romano que lleva a la casa. El puente romano está considerado patrimonio nacional. Total nada.

El vecino, un adinerado cacique de la zona, asegura que Patrimonio no tiene ni idea y que ese puente lo hizo su abuelo con sus manitas.

El eucalipto a punto de caerse está en el terreno del vecino, del adinerado. Y éste dice que para poder cortar el árbol tengo que enseñarle una autorización de la Confederación hidrográfica. La Confederación Hidrográfica le pasa la pelota a la Compañía Eléctrica. La Compañía Eléctrica dice que la autorización la tiene que dar Medio Ambiente y Medio Ambiente después de hacer fotos al árbol y un informe que costó 87€ le pasa la pelota a la Confederación Hidrográfica. Y vuelta a empezar.

En lo único en lo que están todos de acuerdo es en afirmar que si el árbol se cae la responsabilidad civil y los gastos correrán por nuestra cuenta. ¡Ole y ole!

Las cosas de vivir en el campo.

domingo 4 de mayo de 2008

Réquiem

Se murió.

HP, mi ordenador, murió hace días de un costipado. Salí a la terraza con él y de repente, estornudó. La pantalla fue cambiando de color y se fue apagando hasta llegar al negro más profundo. Intenté reanimarlo, allí mismo, con el boca a boca, le hablé, apreté el botón de inicio, le puse respiración asistida. Pero nada, no se encendió ni la más mínima bombilla. No me dio tiempo a recuperar nuestros recuerdos, no pude despedirme de su memoria, y todavía hoy sigo sin recuperar el disco duro.

Ahora mismo le estarán haciendo la autopsia. Aún no se sabe la causa de su muerte, si fue por un virus, un simple costipado o de puro viejo.

Mañana iré a por su cuerpo. Con suerte recogeré sus objetos personales, si se ha logrado recuperar algo del disco duro. Luego llevaré sus restos mortales al cementerio chatarrero.

En los cinco años que hemos compartido juntos, recibió golpes en los viajes, una inspección en el aeropuerto de Barajas donde casi le dejan medio paralítico. Logró no quemarse con una sobrecarga. Recuperó las constantes vitales tras un accidente con un vaso de agua. Y guardó mis documentos como un gran tesoro contra intrusos internautas.

Me da hasta pena haberlo sustituido ya por Vaio sin haberle dado aún sepultura.

Se ruega un clic por su alma.

"Requiem eternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis"

domingo 20 de abril de 2008

Almaty (Kazajistán)

En bizarros sin interrupción se está votando ahora por la ciudad más bizarra.

Desde aquí mi voto a la ciudad de Almaty, donde destinaron como ingeniero a mi hermano. Que se queja porque dice que nunca hablo de él en el blog.

Éste es el testimonio de Emilio:

Para ciudad bizarra la mía.

Aún me acuerdo cuando me dijo mi madre:

-Yo voy a Almaty a verte.
-Mamá, que esta ciudad no es como Europa esto es Asia Central.

Pero nada, allá estaba yo esperando en el aeropuerto a unos padres ilusionados de ver donde vivía su hijo. Tardé solo 4 horas en enseñarles la ciudad.

¿Exagerado? Nada más lejos de la realidad. Almaty es una ciudad creada en la Unión Soviética que se quiere hacer un hueco en el mundo actual, un mundo 30 años adelantado.

-Papá, éste es el parque central, donde está la catedral y ahora nos vamos a ver la plaza de la República y terminado.

Lo mejor es cuando le enseñé a mi padre el calzado de nuestro taxista. ¡Descalzo! ¡Estaba descalzo el jodido! Y lo mejor es que frenaba el coche LADA -de hace 25 años- con el dedo gordo del pie derecho, qué caña.

La comida de este paí­s musulmán no tiene nada que ver con la que tenemos en occidente. Es una comida que se descubre hasta el tercer día. Ya que un paí­s que fue nómada toda su vida no puede tener una cultura culinaria.

Mi padre terminó su visita a la semana diciendo:


- Ay Emilio, ¿qué has hecho a tu empresa para que te trajeran aquí?

Y añado que se le ha olvidado decir que:

1.- Una de las exquisiteces de la comida del país son los huevos de caballo rebozados.

2.-Que las paredes de las casas son puro hormigón armado y no se puede clavar ni un triste clavo.

3.-Que solo hay 1 gran avenida bien asfaltada, donde están las embajadas y es el único lugar donde los ricos pueden pasear los ferraris. Que no pueden alcanzar más de 50km porque está lleno de semáforos.

4.-Que hace un frío de pelotas, mínima menos 50 grados y máxima 40 grados en invierno.

5.-Que hay un mercado central que consiste en angares con montañas de ropa, zapatos, bolsos, abrigos, amontonados encima del suelo. Todo de marca a precios chinos.

6.-Que son tan hospitalarios como pesados.

7.-Que las carreteras no tienen bollos sino cráteres en el asfalto.

8.-Que el chófer de Emilio iba armado hasta los dientes. Español=dinerito=soborno=dame todo lo que tienes cabrón o te meto en la cárcel.

9.-Jesús, un amigo y viajero solitario que se acababa de recorrer Libia, Irak, Irán y Afganistán, al visitar a Emilio en Almaty le dijo: tío, esto es feo de cojones.

viernes 18 de abril de 2008

Fe


Leyendo la última candidatura de la ciudad más bizarra, dedicada a México, me acordé de una tarde calurosa en Oaxaca.

Para protegerme del calor asfixiante entré en la iglesia del poblado de Santa María del Tule en Oaxaca, México. Allí encontré un cartel escrito a mano encima de la pila bautismal, que decía:

"fabor de no vever el agua"

Así que ni la probé. Me senté en la última fila de bancos de la iglesia para descansar con la mirada perdida en un San Juan con rasgos aztecas. Solo estábamos una señora rezando y yo hasta que entró una pareja de indígenas descalzos.

Él se retiró el sombrero y se santiguó. Ella clavó una rodilla en el suelo y se santiguó también. La mujer cargaba a sus espaldas un bebé dormido sujeto por una gruesa tela de vivos colores. Se acercaron al San Juan Evangelista. Ella encendió una de las velas que había junto al Santo, mientras él se santiguaba una y otra vez.

El cura les vio desde la puerta de la sacristía y caminó hacia ellos. El sonido de lata vacía de la suela de madera de sus zapatos resonaba por toda la iglesia. De un soplo apagó la vela que había encendido la mujer. Les señaló un cartel que ponía “50 sentimos”, y les recriminó su conducta:

-Para platicar con Diosito hay que poner la moneda a la vela.

El hombre arañó bajo su poncho y sacó una moneda. Y allí quedaron los dos, arrodillados ante la vela con la cabeza del bebé colgando a la espalda de la mujer.

Y yo salí de allí, no fuera a ser que me multara por usar el banco sin fe cristiana.

domingo 13 de abril de 2008

Silencio

Silencio, la función va a comenzar.

-¿Qué es silencio? -pregunta un niño.
-No hablar -contesta la madre poniendo el dedo en los labios.
-Y por qué no dice CÁLLATE.

El niño tenía razón, el silencio es "cállate". El silencio en sí no existe. Existe tu silencio, tu boca cerrada, tu inmovilización. Pero lo que te rodea sigue vivo y hace ruido.

En el último taller de cuentacuentos hicimos el ejercicio "del silencio". Se tumbaron sobre alfombras, con unos almohadones grandes bajo la cabeza. Como la sala era espaciosa estaban separados los unos de los otros al menos metro y medio. No se podían tocar. Apagué la luz y cerraron los ojos durante 3 minutos. Tenían que anotar en la cabeza lo que oían.

Escucharon el despertador del piso de arriba. La cafetera exprés del bar de enfrente. Los frenos de un coche. El pulsador del portero automático. Alguien golpeando con los dedos las ventanas del Taller al caminar. Unos tacones. Una bici. Los gritos de dos niños. Una madre llamando a uno de ellos. Dos señoras conversando. La puerta del portal cerrándose. Otro coche. Una sirena, de una ambulancia quizá. El rugir de una moto. Un grupo de jóvenes dando voces. El botar de una pelota. Agua bajando por las cañerías. Coches pitando a lo lejos. El movimiento de alguien de nosotros. Una respiración fuerte y prolongada. Otro coche.

Todo esto en tres minutos.

Se me hace difícil imaginar que pasará por la cabeza de un preso con ojos y boca tapada, en una celda húmeda sin saber dónde se encuentra, ni quien está al otro lado del muro.

viernes 11 de abril de 2008

Ya no llueve

Hoy ha dejado de llover, menos mal. Ya podemos guardar las planchas de hierro que hicimos para evitar que el agua entrara en casa.

La casa está a escasos 5 metros del río. Además tenemos una presa hecha en el río que en estos casos hace una especie de embalse a lo bestia.

El año pasado llovió tanto que sólo faltó 15 centímetros, medidos con metro, para que el agua entrara en la cocina. Y en la televisión venga a salir noticias de casas inundadas, pueblos arrasados por riadas, gente ahogada. Y entré en pánico. Fue ahí cuando encargamos las planchas de hierro.

-Que eso es imposible, hombre –dijo el herrero- que el agua no va a entrar en la casa, te lo digo yo. Si entra, yo me afeito los huevos.

En fin, que aunque se empeñaba en que no hacía falta las planchas, terminó haciéndolas. Más que nada para dejar de oírme.


Este es el cauce normal del río, durante todo el año.

Y así estaba ayer. Es el mismo tramo del río que ves arriba.

El año pasado, el río arrastró troncos y más troncos de árboles enteros. En uno de ellos iban montados dos ratoncitos aterrados. Les hicimos una foto pero apenas se les ve. También bajó una lavadora, que no sé de donde pudo salir. Dos puertas de coche. Una vaca, como lo lees, una vaca viva. También se llevó a Ringo, que era un cachorro. Le rescatamos 500 metros río abajo.

Vamos, que por el río había más circulación que por el Mississippi de Huckleberry Finn.