domingo, 13 de abril de 2008

Silencio

Silencio, la función va a comenzar.

-¿Qué es silencio? -pregunta un niño.
-No hablar -contesta la madre poniendo el dedo en los labios.
-Y por qué no dice CÁLLATE.

El niño tenía razón, el silencio es "cállate". El silencio en sí no existe. Existe tu silencio, tu boca cerrada, tu inmovilización. Pero lo que te rodea sigue vivo y hace ruido.

En el último taller de cuentacuentos hicimos el ejercicio "del silencio". Se tumbaron sobre alfombras, con unos almohadones grandes bajo la cabeza. Como la sala era espaciosa estaban separados los unos de los otros al menos metro y medio. No se podían tocar. Apagué la luz y cerraron los ojos durante 3 minutos. Tenían que anotar en la cabeza lo que oían.

Escucharon el despertador del piso de arriba. La cafetera exprés del bar de enfrente. Los frenos de un coche. El pulsador del portero automático. Alguien golpeando con los dedos las ventanas del Taller al caminar. Unos tacones. Una bici. Los gritos de dos niños. Una madre llamando a uno de ellos. Dos señoras conversando. La puerta del portal cerrándose. Otro coche. Una sirena, de una ambulancia quizá. El rugir de una moto. Un grupo de jóvenes dando voces. El botar de una pelota. Agua bajando por las cañerías. Coches pitando a lo lejos. El movimiento de alguien de nosotros. Una respiración fuerte y prolongada. Otro coche.

Todo esto en tres minutos.

Se me hace difícil imaginar que pasará por la cabeza de un preso con ojos y boca tapada, en una celda húmeda sin saber dónde se encuentra, ni quien está al otro lado del muro.

23 comentarios:

Diego Flannery dijo...

Muy buen ejercicio.
No solo los presos...¿cuánta información que nuestras percepciones reciben y nosotros desechamos o no sabemos que las hemos registrado? ... y nuestro inconsciente acumula y procesa, en una vida paralela y para muchos desconocida.

fernando dijo...

nunca existe el silencio total. Es imposible no oír nada, no escuchar algo, aunque sea tu respiración o tu movimiento. Un bseo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En realidad, el silencio es la expresión más alta del ser humano. Y qué pocos llegan a él y lo valoran.

Enrique Páez dijo...

Octavio Paz

Silencio

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

Anónimo dijo...

Hola Bea,

El año pasado fuimos a las cuevas del Soplao. Hicimos la excursión menos turística, en la que te ponen botas, arneses y casco, y con un par de guías te adentras 3 kms en la cueva. Al final, a través de un túnel llegamos a una galería en la que no había más luz que nuestras linternas y más sonidos que los nuestros. En un momento los guías nos pidieron que nos sentáramos en el suelo e intentáramos no hacer ningún sonido. Después apagaron las luces y la experiencia del silencio fue algo realmente distinto a cualquier otro silencio anterior.

También he recordado las clases de yoga de hace años. Para mí lo más difícil eran los momentos de meditación en los que debíamos tratar de controlar la mente, porque se me iba en todas direcciones (lo que había hecho, dejado de hacer, conversaciones, personas, asuntos pendientes…). Muchas veces es nuestra propia mente quien contamina el silencio interior.

Enrique, preciosa la poesía (de tu novela tengo tanto atrasado, que voy a tener que dejar de trabajar esta tarde, qué pena).

Un beso,
Carmen Cuevas

Bea dijo...

Diego: la cantidad de información que percibimos debe ser infinitesimal. Una locura para los sentidos.

Fernando: cierto, nuestra respiración sigue ahí, latente, viva.

Pedro: pero muy pocos, muy pocos.

Enrique: qué bonita poesía. Gracias por escogerla.

Carmen: qué bonita experiencia. El silencio interior es complicado de controlar. Se monta cada fiesta dentro de una que cuesta hacerlo callar.

Besos para tod@s.

igor dijo...

qué pasada de post... y qué dinámica más bonita. Ayer nosotros hicimos una queimada, con el "Negra sombra" de fondo... y el fuego, como el silencio, también nos dice tantas cosas...

Mi vida en 20 kg. dijo...

Que buen ejercicio, cuando mis niñas eran mas pequeñas (aun lo son) jugabamos a "las monjas de claustro", claro juego inventado por mi para lograr que pararan de hablar...les encantaba la compentecia de quien podia estar callada mas tiempo y para mi era un alivio....

Lo del silecio interior me gusto mucho, sera posible lograrlo???

Besos y saludos

Bea dijo...

Igor: uhmm, qué rica la queimada. Uno no se cansa de ver el fuego, te hace volar la imaginación.

Mi vida en 20 kg: "las monjas del claustro" muy ingenioso. Sí, sí. Lo anoto en mi libretita. :)

Besos

Juanjo Merapalabra dijo...

El silencio del preso ese que describes debe ser como un grito de pánico, intentar saber que hay cerca, en nuestro espacio seguro momentáneo y que se cuece fuera donde está nuestro destino inmediato, y si el preso esta atado y con la cabeza tapada, su futuro debe ser tan negro como el silencio imposible.

Bea dijo...

Quillo, ese silencio es espantoso. Negro, negro para morirse allí mismo porque para qué esperar.

Mi vida en 20 kg. dijo...

Bea, de verdad funciona, si les haces la pelicula entera...yo hago que se imaginen hasta la ropa de las monjas...jijiji, claro que despues del tiempo que soportan en silencio viene el detalle de la monja que hizo esto o lo otro

Besos

moderato_josef dijo...

Muy interesante ejercicio de verdad espléndido y relajante. Un saludo!

SOMMER dijo...

Hoy cuando llegue de trabajar me tumbaré en el suelo y escucharé el silencio. Ya os contaré.

Abrazos, amenazo con volver.

jose montalvo dijo...

Te cuento que con frecuencia hago el ejercicio de cerrar los ojos y solo escuchar los ruidos de alrededor lo cual resulta muy relajante. Es una especie de meditación a mi manera. Cuando no hay ruido alrededor puedo observar que tampoco hay total silencio, ya queda un sonido muy tenue. Supongo que es lo que llaman el "sonido del silencio"

Bea dijo...

Mi vida en 20 kg: En la próxima comida familar, propongo el juego de "las monjas de claustro". Jejeje. Un beso.

Moderato_josef: muchas gracias y otro saludo para ti.

Sommer: bienvenido al blog. Ya nos contarás como te fue. Abrazos.

Jose Montalvo: Me parece que eres uno de los pocos que se atreven a hacer a solas el ejercicio del silencio. Otros temen encontrarse a sí mismos. Besos.

Anónimo dijo...

(*) Como en casi todo, hay silencios de silencios: desde los sublimes hasta los del espanto. Son tan dolorosos como el de las cuatro paredes, los silencios EN el alma; y peor, los silencios DEL alma.

Bea dijo...

Anónimo: hay poesía en esas palabras.

Escribió Ángel González en su poema ELEGÍA PURA:

Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida,
en un corazón hueco, abandonado,
que alguien toma un momento,
escucha
y tira.

TWO dijo...

El silencio es la expresión máxima de la ausencia; sí,... algo así.
Me encantó.

Nut

Sin Paliativos dijo...

Que curioso, muy bueno el relato del silencio.

Saludos

Una ET en Euskadi dijo...

Yo solía hacer con niños de 5 años un ejercico similar, pero les hacia dibujar lo que escuchaban del lado de la hoja mas cercano al lugar de donde venia el sonido (para estimular también la percepcion y la orientación)y luego con esos dibujos tenían que inventar un cuento...si te sirve, ahí te lo dejo...

botijo de oro dijo...

¿Has probado a hacer esta dinámica con niños de la E.S.O.? Bueno si no te sale con 3 minutos te dejo que lo intentes con 3 segundo. Tienes pagado hornazo en Bejar de conseguirlo.

Bea dijo...

Two, Nut: sí algo así, jejeje. Muchas gracias y bienvenido al blog.

Sin paliativos: gracias, lo bueno viene al probarlo. Saludos.

Una et en euskadi: gracias por la dínamica. si tengo ocasión la probaré y te cuento.

Botijo: pues si la pruebo, y lo consigo casi mejor que una de bravas en la plaza Mayor. Que conseguirlo puede ser la leche. ;)