
Estoy muy contenta de haber conocido a Múriel Villanueva, una tía estupenda. Que para colmo es la Sofía de mi libro Tengo 3 mamás. Y es que a veces los personajes toman vida, se independizan y salen del papel.
Ha sido en las jornadas literarias de Albarracín donde conocí a Múriel y casi caigo en éxtasis cuando descubro que ella es la protagonista de Tengo 3 mamás. "La Sofía del futuro", como ella dice. Múriel tiene 3 mamás como Sofía. Solo que Múriel tuvo peor suerte, porque cuando ella tuvo a sus 3 mamás, la sociedad española andaba embrutecida en el tema de la aceptación de otras familias. Hace veinte años a los niños se les enseñaba que madre solo había una. Bueno, si se contaba a la Virgen María, entonces eran dos. Pero madre, madre de esas a las que los niños gritaban "mamá" cuando les dolía un diente, decían que solo había una. Igual que repetían que España era una, grande y libre. Así que la familia de Muriel, hace veinte años, no existía. Oficialmente, Múriel tenía solo un padre y una madre, algo raros, pero nada más. Y mientras la sociedad cerraba los ojos a la familia de Múriel, ella les hacía pedorretas, a la sociedad me refiero. En el 2006 se publicó su libro "Madres, ¿Y si salimos del armario?" de la editorial Lumen.
Los personajes, a veces, se rebelan y toman vida. Y la vida de Múriel es aún más fantástica que mi ficción.

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El stress me regaló un herpes labial que me hace besar de lado y pintarme los morros con pomada blanca. Pero me quedo con los aplausos, el vitoreo de “otro, otro”, las risas de los niños, los abrazos espontáneos de los pequeñajos a mis piernas y sus besos dulces con mocos.
Gracias por su confianza y apoyo a los bibliotecarios, profesores, alumnos y peques de:
Y gracias también a la Biblioteca Pública del Puerto de la Cruz de Tenerife por esos dos regalos, la bolsa de tela en la que llevaré a mis muñecos y el libro de rutas de Tenerife con los que me daré paseítos por los lugares recónditos de la isla.










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En los días claros, como hoy, veo la punta de la isla, Buenavista del Norte donde está el faro. Y si las nubes se van a merendar, entonces se vislumbra la isla de La Palma. El horizonte es un mar azul intenso si el día es soleado, o azul descolorido si está gris. No hay ni un barco. Las corrientes marinas hacen que el norte de la isla no sea ruta de navegación. Aquí, las corrientes te llevan sin remedio a América, a mar abierto. Por eso, no llega ni una patera a la zona norte, sino al sur.




