sábado, 16 de febrero de 2008

Experiencias de un cuentacuentos

Hoy me preguntaban en la revista Cosmopolitan (atención, van a sacarme en el número de abril) por anécdotas como cuentacuentos. Les decía que anécdotas tengo muchas. Recuerdo la primera vez que conté en la escuela infantil del colegio Isabel la Católica, en Madrid, donde daba clase la super profe Alma, my sister. Me pidió que fuera a contar cuentos a los peques de 2 y 3 años. Les conté un cuento en el que teníamos que atravesar una selva, un río, despistar a un león y bajar una montaña. En ese momento les pedí que se protegieran la cabeza. Una avalancha de piedras venía rodando desde la cima de la montaña. Todos se cubrieron la cabeza menos Tomás, un niño de dos años que con los brazos en jarra me dijo: eso no se llama piedras, se llama meteoritos.
Esta tarde, estaba contando en Mejorada del Campo, un pueblo de Madrid. Ése que tiene una catedral en construcción, la que está haciendo Justo Gallego con sus manos y materiales de desecho. En la biblioteca de Mejorada se han reunido setenta niños y cincuenta padres para escuchar mis cuentos. Cinco adultos, con la excusa de estar junto a sus hijos, daban codazos para defender su sitio en la alfombra. Esther, la pobre bibliotecaria, andaba sofocada e intentaba poner orden. Al final, todo ha salido bien, nos lo hemos pasado teta, y ha hecho un calor de mil demonios.

Al terminar, Sara se acerca, me tira del pantalón y me pregunta:
--¿Te puedes agachar?
--Claro --le digo.
Me agacho y pongo mi cabeza a la altura de la suya. Imagino que la niña como otros niños me quiere dar un beso, esa bonita forma que tienen los niños de decirte sin palabras que les ha gustado mucho. Pero en lugar de eso, Sara me tira con fuerza del pelo y me pregunta aún dudando:
--¿El pelo es de verdad?
Detrás de Sara está Juanjo, que levanta cuatro dedos que son los años que tiene.
--Me ha gustado mucho --y me estampa un beso con mocos--, pero no tenías que haber cantado la canción del elefante.
--¿Y eso? --le pregunto.
--No era la hora de irse a dormir, por eso he cerrado solo un ojo.
¡Ay, cómo son de geniales!

6 comentarios:

Enrique Páez dijo...

Jo, y yo que me perdí la contada. Avísame para la próxima, que a lo mejor me acerco.
Besos,

Bea dijo...

Jo, si lo llego a saber. La próxima es este lunes 18 y luego el 19 y el día 20 (dos actuaciones) y el 21 y el ...
Qué horror, esto suena al deseperado que quiere una cita sea como sea.
Ejem. Que si vienes, qué contenta me voy a poner.

Emilio dijo...

JODER JODER JODER!!!

ME parece faltal que salgas en la revistas de Cosmopolitan en Abrl tia...
Voy a tener que comprarla, como lo justifico contra mis amigos...

Bea dijo...

Jaja. No hay justificación.

Anónimo dijo...

Como estoy subscrito a la revista
Cosmopolitan, lo tendre muy en cuenta.... haber que reportaje sale.
Jose

Bea dijo...

Es un rerpotaje a cuatro mujeres relacionadas con el cuento: escritora, ilustradora, cuentacuentos, y artista plástica. Ya me dirás que te parece.