miércoles, 19 de enero de 2011

Marruecos

En Maruecos las cinco principales ciudades pintan todas sus casas de un color, y Rabat es blanco.

El ritmo de la ciudad es tranquilo, y no persiguen al turista para venderle cosas. Está infectada de edificios militares y gubernamentales y gran parte de los extranjeros de la ciudad viven y trabajan allí en cargos diplomáticos. Por eso no atosigan al extranjero.

Ayer acompañé a Enrique al Instituto Cervantes donde iba a impartir un taller express de Escritura creativa, y a las puertas del edificio se escuchaba un coro de gente cantando y sonaba tan bien que me asomé pero no se les veía.

- Es una manifestación- me dijo el chico de seguridad en un español perfecto.

La gente se manifiesta cantando, y cantando bonito. Era un grupo de universitarios licenciados quejándose porque no encuentran trabajo. La tasa de paro es muy elevada y hace años que no se generan nuevos puestos de trabajo. El alquiler de una vivienda en el centro de Rabat puede costar entre 500€ a 800€, para hacerse una idea el sueldo de un profesor universitario ronda los 1100€ y eso es un sueldo increíble en Marruecos. La mujer de la limpieza dice que ella no puede comprar fruta porque está muy cara, y compruebo que es cierto. Que es más cara que en España. Bueno, me dice en un español torpe, naranjas buen precio.

En el Instituto Cervantes nos comentan que es costumbre llegar tarde hasta a los éxames y que si vienen más de diez personas se considerará un éxito el Taller de Enrique. Contra todo pronóstico la sala se llena de estudiantes universitarios de español. Un éxito.
Mañana continuo que ahora me toca amí contar cuentos a los niños y niñas en Rabat.

1 comentario:

Emilio Montero dijo...

señor señor eso es lo que pasa por ser un país no democrático...

Unos viven de puta madre y otros como unos desgraciados, que observen con cautela lo que pasa en Túnez que es un ejemplo de lo que debe pasar en los países periféricos del norte de África...