jueves, 23 de julio de 2009

Acabé el libro

Terminé el libro de cómo contar cuentos. Me ha llevado 2 años y 3 meses. Al principio calculé que lo acabaría en 6 meses. Y así fue. Le dediqué entre 2 y 3 horas diarias. Pasé al ordenador las anotaciones que tenía guardadas de mis talleres y escribí desde mi experiencia como cuentacuentos. A los 6 meses acabé de escribirlo. Sí, acabé con un esbozo blandengue.

Podría escribir que pensé cosas cómo “¡Caray, tengo que escribir más!” o “¡Uf, qué agotador! Por eso de ser políticamente correcta. Pero no, lo que pensé fue: ¡Joder, la puta, qué difícil es esto, 6 meses para escribir esta basura! Estuve a punto de tirar la toalla.
Confieso que me daba envidia ver en las librerías un libro de ensayo (ya fuera sobre cómo amaestrar peces o la filosofía del acto ético). Los ojeaba y siempre les encontraba algún defecto. Sería por eso que llaman refuerzo positivo, el caso es que los veía tan basura como mi esbozo. Bueno no, pensaba que eran peores que el mío, qué narices (que me jugaba la autoestima). Pero en realidad era pura impotencia, pura rabia, y pura envidia. Así que una semana después volví al ataque. Me senté frente al ordenador y volví a escribir.

El 23 de mayo de 2008 escribí en este blog que ya estaba acabando de escribir el libro. Llevaba algo más de un año con él. En la página 350 le puse el punto final y respiré. Lo que aún no sabía era que me esperaba un año más de reescritura, lecturas repetidas, amputar párrafos de aquí y de allá, marear capítulos y batir palabras. Tuve un herpes labial. Varios dolores de cabeza. Y el mundo exterior dejó de existir.

Según reescribía el libro adelgazaba como si tuviera anorexia. Mi ritmo de trabajo pasó de 3 horas a 5 horas diarias. Y en los últimos 6 meses aumentó a 10 horas diarias (a excepción de una semana que me tomé de descanso). Por las noches tenía las piernas entumecidas y me las tenía que masajear para poder dormir.

Son un total de 251 páginas disfrutadas que esperan hacer disfrutar a otros. Y la satisfacción de haber escrito lo que quería escribir y como lo quería escribir.

Ahora, cuando veo un libro también imagino al escritor/a frente a un ordenador con el pelo enmarañado escribiendo, tachando, pensando en cómo dar forma a una frase, en cómo decir lo que quiere decir. Y veo también el calendario pasar durante muchos meses, años, por la pantalla de su ordenador. Sí, los libros (buenos o malos) tienen ahora otro valor para mí.

6 comentarios:

Sir John More dijo...

¡Qué pereza! Sí, creo que seguiré dejando que los demás escribáis los libros... Me conformaré, como otros, con ser un lector aceptable. Besos y enhorabuenas.

Belén dijo...

Te entiendo, aunque no haya pasado por ese proceso...

Yo empecé a escribir casi por casualidad, en el blog... y va y me animo y estoy haciendo un taller de escritura en Zaragoza... y la leche, qué dificil es escribir! ya entiendo lo de los correctores de estilo, las relecturas etc etc, no es que haya escrito un libro, pero se lo dificil que es...

Besicos

Enrique Páez dijo...

Un libro... y qué pedazo de libro. Más bonito que un San Luis.

Bea dijo...

Gracias, Sir John More. Si te apetece escribir una novela o un ensayo, tírate a la piscina. Quién sabe.

Belén: gracias, guapa. Me alegro que estés en un Taller. ¿Estás con Patricia Esteban? Si es así dale recuerdos. Besos.

Enrique: para bonito el prólogo que me has escrito. Al que voy a dedicar el próximo post.

Mixto con Huevo dijo...

Enhorabuena, cuentista!!!!!!!! Y el título, porfa? Y para cuándo publicamos? Guárdame unooooo! :-)

Besitos

Bea dijo...

Gracias, Mixto con Huevo. El título es "Los secretos del cuentacuentos". En cuanto salga publicado os iré diciendo.

Besotes.