
La sepia se hace a la plancha, pensé. Y calenté la sartén. Pero el pulpo se negó a separase de ella. Querían morir juntos. Y como no tenía ni idea de cómo cocinarlos a la vez los metí en la pecera bola de Lucas mientras buscaba una receta de pulpo con sepia. Pero el pobre Lucas sufrió un infarto cuando vio semejantes bichos dentro de su pecera. Lo saqué. A Lucas. Y lo primero que se me ocurrió fue hacerle el boca a boca, pero mi boca era demasiado grande para él. Por eso lo lancé al agua hirviendo de la olla que debía ser para el pulpo y que ahora sería de Lucas. Para revivirlo. Lucas abrió la boca. Una vez más, solo. Me negué a que se muriese y lo saqué con unas tenacillas de la cazuela y le di electroshocks en la sartén. Se quemó. Lloré tanto, tanto. En ese momento sólo quería pisotear a ese maldito pulpo cojo y a esa sepia de moral distraída que vete a saber de qué mar habría salido.
Se murió Lucas. Mi Lucas. No pensé en hacerle entierro y mucho menos en comérmelo. ¿Por qué clase de pervertida me tomas? No. Le llevé al baño y le rocié con laca fuerte de pelo. Lucas se quedó en rigor mortis con ese color marrón oscuro de pez muerto abrasado. Cogí pegamento y le soldé en la pared de cristal de la pecera. Mientras, el pulpo se abrazaba a la sepia en un estrangulador beso.
Ilustración de Albeto Cerriteño
Un texto con muchísimo humor, totalmente surrealista y precioso. me dio pena Lucas....
ResponderEliminarqué texto, qué texto más divertido.
ResponderEliminarA pesar de todo, un buen pulpo asustado y cocinado de la forma exacta...
Las sepias son así de golfas, siempre las lían, siempre...
ResponderEliminarY te acompaño en el sentimiento, por Lucas, ea...
Besicos
Pobre Lucas,y todo por ese malechor de pulpo.
ResponderEliminarMuy chulo el relato.
Besos
He disfrutado muchísimo leyendo, Bea. Genial.
ResponderEliminarQué bueno, Bea.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho.
Ya imaginaba yo que un pulpo que se asusta en el tren fantasma no es de fiar.
Genial, divertido. Llegué a través del blog de Enrique Paez. Mereció la pena recorrer el camino.
ResponderEliminarSaludos
Muchas gracias a todos. Salu2 desde la playa. Lo escribo para dar envidia, nada más.
ResponderEliminar¡Coño! te acabo de descubrir y ¡ me ha encantao leerte ! Wouw, premio para Bea ¡ un kiss asín de grande, jeje. te sigo leyendo, belle.
ResponderEliminarGracias anónimo y bienvenid@.
ResponderEliminarjaja, muy gracioso, me imaginé todo como si fuese una caricatura...
ResponderEliminarMuy lindo texto, un abrazo
Gracias, Nayuribe. Y bienvenida a este blog.
ResponderEliminarYo siempre me negué a comprar pulpo crudo precisamente por estas cosas. Dan unos problemas que... Eso sí, echo de menos una buena ración con su sal y su punto justo de pimentón. Y Galicia tan lejos...
ResponderEliminarUn placer la visita, Bea.
JM
Bienvenido, Sir John More. Y sí, con sal y pimentón mucho mejor.
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